viernes, agosto 11, 2017

Can Llop

Llegué a amar al lobo solitario. Sin darme cuenta, poco a poco, me gané su confianza, la que fue posible. Se acercaba a mi cada vez más, aunque con los ojos redondos y grandes nunca dejó de vigilar mis pasos. No le domestiqué. Por las noches era una criatura tranquila, aunque nunca perdía fuerza. Le acaricié mientras dormía, y él me puso su cara frente a la mía muchas veces cuando el sol salía.

Yo no le supe amar en su libertad. No pude con el aire. Me acostumbré a su calor, a su pelo suave, a que me cuidara, a que me enseñara todos los días algo del mundo. Los lobos a veces necesitan irse, sin razón. Esto yo tardé en comprenderlo (a veces, aún me sorprendo desconociendo todo).

También lo soy. Y en este camino, aprendí que sólo se puede amar de verdad si se aman las cosas como son, sin preguntarles nada a cambio.

Quiero aprender a ver cuando se va, cuando no quiere dejar rastro de su olor por la nieve. Vuelve a ser salvaje, y eso está bien. Ahora que le veo a lo lejos, como un punto que se mueve, reconozco toda la ternura que me dió sin darse cuenta y le perdono sus silencios. Los animales y las personas nos dan dulces siempre, aunque no es fácil ver. Lo bello no siempre es bello.

El dolor de hoy es lo mismo que las veces que le quise poner a él en una jaula.

miércoles, agosto 02, 2017

El animal que espera algo en calma

En un sueño corto estuve observando a un animal en calma. Parecía que descansaba, pero en realidad esperaba algo. Puse mi mano sobre su lomo y sentí su fuerza, su sangre correr en la respiración, y así supe que no estaba tranquilo. Era un caballo, pero no lo era, también eras tú y un poco yo. Después de eso recordé con claridad que he acariciado cosas por las que podría sentir miedo, pero simplemente no sucedía. Esto ocurre incluso cuando el animal se ha defendido sin razón.

A veces soy el caballo que se defiende, con los ojos tristes y bonitos.

martes, junio 27, 2017

De las ganas de estar

De querer estar o ser. Sólo silencio. Hay temas que me parecen salidos de un ave mareada que hace como que quiere volar: el futuro, el futuro, ¿por qué parece tan importante? El mío pues, para otros. Yo voy improvisando, sin objetivo, sin rumbo y mientras esto va así me encuentro serena y feliz. Cuando me preguntan, ¿con quién?, ¿a qué vas? No entiendo. 

¿Para qué poner un dedo sobre las hojas de un árbol y decir que son verdes, o no lo son? ¿Para qué repetirlo? Es que poco me importa. Quizá he perdido esa espiritualidad que proponen: "Es maravilloso escuchar a otro ser humano".  A veces uno tiene derecho a mandar a la mierda todo y las cosas están bien. 

La paz es la cosa más agradable que tuve en esos meses grises y cuando la percibo me uno a ella. La soledad, bendita. 

Aunque de vez en cuando me encuentro con alguien que al hablar no le pesan las palabras. Entonces interrumpir el silencio por tu música o por tus silencios se siente bien.

lunes, abril 03, 2017

De la luz que tocaste con un dedo, jugando

Una tristeza que terminó por apagar algunas luces que tenía dentro. Me descoloca en todo momento. No me desagrada aceptarla, llegó a mi camino y supongo, que detalles más o detalles menos, también la elegí.
Ese algo que tenía antes, algo que era mío, algo que se había construído desde el origen, ahora está bien muerto. Así son. Pero estoy bien, estoy mejor. 

jueves, febrero 16, 2017

Aún no lo entiendes

Cuando tenía 14 años, una amiga y yo nos fuimos saliendo de clases a un parque cerca de su casa. Ahí nos encontramos a dos vecinos suyos como de 12 años que nos platicaban algunas tonterías. Uno de ellos se quejaba de que tuvo una novia en el colegio que le rompió el corazón, que lo dejó por otro, y que además su padre lo obligaba a ir a lecciones de karate. Yo, que atravesaba una crisis familiar y me creía muy rebelde, le planté un beso en la boca para que se callara. Lo hice sin sentimiento, con destreza, sólo porque podía. Él no mostró resistencia: hasta cerró los ojos y se quedó con los labios levantados, queriendo que el beso continuara. Me preguntó si quería ser su novia. Tomé un autobús para irme a casa, huyendo de sus ojitos enamorados. Apática, le dije: “No entiendes nada”. A los días me envió una nota con mi amiga que decía: “Hola Lilian. Me gustó tu beso y tengo roto el 💔 otra vez por tu culpa. Pero quiero que me vuelvas a besar. Mi teléfono es ______ Soy Julio el amigo de Rita”. 
Entonces le llamé para aclararle que no iba a suceder nada más, sin mentiras piadosas, directo todo. Me dijo “Bueno, gracias... bye bye" y ya nunca volví a saber nada de él.
He estado en su lugar dos o tres veces.

martes, noviembre 01, 2016

Tengo poco o casi nada


viernes, febrero 19, 2016

Qué peligroso es imaginar la vida del otro.

Es desalentador saber que hay gente que sigue de cerca tu vida, no por cariño, ni curiosidad. Es triste que sea tan fácil hablar, juzgar y presentar algo visceral disfrazado de opiniones y análisis. Que crean que la vida son lo multimedia que compartes por estos sitios. Que por no hacer el performance del estudiante o trabajador sufrido, se juzgue de ser alguien superficial. Que se pueda señalar y meter en una caja tantas cosas, después de todo tener el atrevimiento de burlarse y al mismo tiempo tener la cobardía de hacerlo en los espacios donde no habrá mucha discusión y con las personas que tampoco piensan muy distinto.
Lo más fácil es repartir la rabia que llevamos dentro. Nuestras frustraciones. 
Veo la liviandad con que se critica a todos. No entiendo cuál es la manía, tan sin saber nada  o saber tan poco de una persona o su trayectoria. Tampoco es que busquemos dar gusto a los demás,  pero es que hay gente tan malaleche que lo ve todo mal, hasta lo más simple, como una sonrisa o un helado de chocolate. De algún modo los listillos se hacen enemigos imaginarios: a las madres solteras, a los desempleados, activistas, a los de alguna sexualidad, religiosos, ateos, veganos, a los que gustan de películas "sobrevaloradas", y ese tipo de detalles con las que los sabelotodos no están de acuerdo.